Cuando mi hermano de 16 años me dijo eso me preocupe, pero cuando, poco tiempo después, mi hermanita de 11 me lo dijo casi con las mismas palabras, me quede sin habla.
Sabia que no tenia una familia modelo, tampoco esta mal del todo, pero para llegar al punto de decir eso es demasiado.

Yo se que en realidad no los odian. Yo misma he pensado que los odio de vez en cuando pero después me doy cuenta de que era lo que sentía en ese momento cuando la sangre te hierve y quieres meterte hasta debajo de una piedra pero como no hay ninguna... la presión suele salir como sapos por la boca. (y le caen en la cara a tu hermana mayor que corre a atraparlos para que los papas no los vean)
A veces no se si sea mejor mostrárselos, así que escojo uno chiquito, lo visto, lo maquillo y se lo muestro poco a poco a mi mama...Aaah! y de todos modos, aunque sea el menos feo, se pone a llorar enfrente de mi (bueno se que quiere llorar aunque intente ocultarlo con todas sus fuerzas) y es cuando empieza a contarme la historia de su vida (que ya me se de memoria). Y yo, de 18 añotes y que si mucho he tenido un novio, me quedo sin saber que hacer, que decir, solo escuchando... El otro día le recomendé que hablara con una amiga (léase: "adulta casada o divorciada que pueda darle un consejo") y me dijo que estos problemas son de familia...que se tenían que quedar aquí...

Durante un tiempo no quería saber nada del asunto y me iba ala menor señal del timbre (como los de la lucha libre) y pues mi mama se enojaba conmigo porque la evadía a ella y a los problemas.
¡Pero si ella huye de mi papa! Evita hablarle más de lo indispensable y hasta se hace la dormida cuando llega.

Agarre aire, me lo trague... quería estar en un campo abierto, vacío, sola y sin nadie que pudiera oírme por mas alto que gritara.

Cambie la estrategia, ahora escucharía a mi mama y le diría mi opinión al respecto "yo creo que hiciste esto mal" (esta vez eran los sapos de mi boca pero igual de maquillados que un informe de gobierno. Me cansaba de buscar el trajecito adecuado para cada ranita.) Por un tiempo se quedaba viendo al vacío hasta que un día explotó, y dijo que me había tardado en volverme “así”, que me iba a poner en mi lugar. No le gusta que le digan que hace mal, lo admito, a mí tampoco, pero ¿Que puedo hacer? ¿Debería seguir escuchando muda para siempre, sin poder opinar, tragándome los sapos, mariposas o piedras de cuarzo que cortan la garganta e igual duele si las saco?